Por: Alexander González Seijo
A propósito del nacimiento del Apóstol este 28 de enero quería comentarles sobre mi martiano favorito. Creo que todos tenemos al menos uno, a veces tan común que pasarían por alto en la multitud.
A mi martiano favorito a veces lo piensan como un economista, un politólogo o un rebelde. A menudo como un dicharachero o un comunista, pero siempre tienen la certeza de saberlo un revolucionario y amigo sin tacha. Todos los que lo conocemos lo sabemos.
Mi martiano favorito habla continuamente del Apóstol, y aunque no recuerdo muchas de las cosas que comenta, sí se me queda grabado que tenemos que esforzarnos por ser hombres y mujeres buenos, y que bueno no es hacerlo todo bien. Qué bueno es sencillamente ser cada vez mejores y pensar que el bienestar individual es compatible con el bienestar colectivo.
