DECLARACION DEL G-20
“No ha de temerse la sinceridad”
“…aplazar no es resolver. Si existe un mal,
con permitir que se acumule no se remedia”.
José Martí
Un acto de censura tuvo lugar durante el 36 Festival Internacional
del Nuevo Cine Latinoamericano: por imposición de las máximas
autoridades del Ministerio de Cultura y el ICAIC, la dirección del
Festival fue obligada a retirar la película Regreso a Ítaca, del
director francés Laurent Cantet, programada para exhibirse en función
única, fuera de concurso, el 12 de diciembre en el cine Charles Chaplin.
Los cineastas que abajo firmamos, pertenecientes al g-20 –comité que
representa a los cineastas, elegido por estos en asamblea pública y
abierta–, rechazamos ese acto de censura, ajeno por completo al espíritu
cultural de la nación cubana. Decidimos no realizar acción pública
alguna al respecto durante los días del Festival para no interferir con
su exitoso desarrollo. Luego, acontecimientos que han conmocionado al
país –el regreso de los tres héroes injustamente encarcelados que
faltaban por recuperar su libertad, y cuyo arribo a la patria nos ha
llenado de felicidad a todos, y la noticia del restablecimiento de las
relaciones entre Cuba y los Estados Unidos, hecho que abre una etapa en
el país particularmente compleja en el campo del arte y las ideas–, nos
hicieron postergar esta Declaración que redactamos el pasado 17 de
diciembre y que ahora hacemos pública sin más demora.
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lunes, 22 de diciembre de 2014
domingo, 16 de noviembre de 2014
“Deschakalizando” el paquete
En la mañana de hoy estuve leyendo en La Chiringa de Cuba un texto de Sayli Sosa que me dejó un tanto sorprendido. El post en cuestión comienza hablando del paquete semanal y termina haciendo un análisis de un video de Chakal y Yakarta. La verdad es que estoy de acuerdo con los argumentos sobre la bajísima, o ninguna, calidad del video de los reguetoneros, pero otras ideas recogidas en el comentario de Sayli, en cambio, las considero totalmente incorrectas. Sobre estas últimas trata mi post.
lunes, 3 de noviembre de 2014
Sombras en el catalejo insular: anatomía de la llamada blogosfera en revolución
Por Arnoldo Fernández Verdecia, editor del blog Caracol de agua.
¿Qué es un blog? , ¿Quién lo hace? , ¿Por qué
lo hace? , ¿Cómo lo hace? , ¿A quién, quiénes
quiere llegar? ¿Dónde está, -geográficamente y culturalmente hablando-,
ubicado? ¿Qué posición ocupa en el pacto social? ¿Qué quiere lograr? Son interrogantes que todo el mundo se hace
cuando se introduce en este fascinante
mundo.
Nuestro analfabetismo digital nos hace verlo (el
blog) como una extensión del periodismo
que hacemos cotidianamente, tal vez por eso reducimos su alcance a lo que se
llama 1.0. Llegamos a creer que el blog es el mensaje y alguien nos conmina a pensar
que compartimos informaciones, dada nuestra condición de plaza sitiada, que pueden poner en peligro la
estabilidad del sistema.
sábado, 23 de agosto de 2014
LUCES Y SOMBRAS DEL VIDEOJUEGO EN CUBA
Por: Juan Antonio García Borrero
El pasado jueves un grupo de amigos nos reunimos en la UNEAC de Camagüey, en el espacio conocido como “La ciudad simbólica”, con el fin de intercambiar criterios sobre el videojuego, y su (incierta) suerte en Cuba.
Hablar de videojuegos en un país donde quienes deciden las cosas fundamentales de la nación (léase Consejo de Ministros y cercanías), todavía perciben esta actividad como algo baladí, o como un fenómeno que no merece estudiarse de inmediato, lo cual justificaría medidas que sin importar lo impopulares que puedan resultar pretenden (de modo iluso) desestimular su práctica en el sector privado, puede interpretarse por muchos como una pérdida de tiempo.
Esto es cierto hasta un punto. En la Cuba de hoy, donde hay tantas cosas “urgentes” que demandan soluciones, y donde persiste (al menos en lo mental) el esquema que tiende a dejar en manos de los decisores máximos el arreglo de casi todo, pues es obvio que un asunto como este no formará parte de la agenda de discusiones más inmediatas. Y es lógico, porque no imagino a ningún ministro ocupando parte de su tiempo en practicar algún videojuego en su computadora, por estresado que esté (¿o sí lo hacen, aunque a escondidas?). Con razón pensará que antes que lo lúdico estará el compromiso con tareas más esenciales, más graves (por no decir solemnes), y a partir de su experiencia y convicción muy personal, entenderá que “los otros” han de comportarse del mismo modo, por el bien de ellos y la nación.
El pasado jueves un grupo de amigos nos reunimos en la UNEAC de Camagüey, en el espacio conocido como “La ciudad simbólica”, con el fin de intercambiar criterios sobre el videojuego, y su (incierta) suerte en Cuba.
Hablar de videojuegos en un país donde quienes deciden las cosas fundamentales de la nación (léase Consejo de Ministros y cercanías), todavía perciben esta actividad como algo baladí, o como un fenómeno que no merece estudiarse de inmediato, lo cual justificaría medidas que sin importar lo impopulares que puedan resultar pretenden (de modo iluso) desestimular su práctica en el sector privado, puede interpretarse por muchos como una pérdida de tiempo.
Esto es cierto hasta un punto. En la Cuba de hoy, donde hay tantas cosas “urgentes” que demandan soluciones, y donde persiste (al menos en lo mental) el esquema que tiende a dejar en manos de los decisores máximos el arreglo de casi todo, pues es obvio que un asunto como este no formará parte de la agenda de discusiones más inmediatas. Y es lógico, porque no imagino a ningún ministro ocupando parte de su tiempo en practicar algún videojuego en su computadora, por estresado que esté (¿o sí lo hacen, aunque a escondidas?). Con razón pensará que antes que lo lúdico estará el compromiso con tareas más esenciales, más graves (por no decir solemnes), y a partir de su experiencia y convicción muy personal, entenderá que “los otros” han de comportarse del mismo modo, por el bien de ellos y la nación.
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