Por: Esteban Morales
Cuando vemos la Mesa Redonda dedicada a
este tema y el “Cuba Dice” de hoy, sobre las irregularidades en los
precios, DE MODO ESPECIAL, en las tiendas recaudadoras de divisas,
experimentarnos una sensación de desamparo, desconsuelo, impunidad,
desorganización, tolerancia, burocratismo, demagogia y otras tanta
sensaciones, imposibles de soportar.
No es difícil percatarse de que iguales productos tienen precios
diferentes en distintos establecimientos. Ya se trate de alimentos,
productos industriales y de todo tipo. En algunos lugares lo justifican
con supuestas categoría diferentes de establecimientos, pero en otros
descaradamente es posible observar, que sin dudas los administradores
multan los precios o simplemente los hacen invisibles, para qué el
ciudadano tenga que preguntar, para entonces timarlo. Es frecuente estar
en un mismo establecimiento, en que al cliente de al lado le están
diciendo un precio diferente del que le dicen a otro que esta mas allá
en el mismo mostrador. Se trata de una cadena corrupta, en la que el
administrador puso su multa y el dependiente agrega la suya, cada vez
que le es posible.
