miércoles, 1 de enero de 2014

El primer post del año

Si es válido, y creo que lo es, hacer un último post del año, entonces es igualmente lícito escribir un primer post del año. Si un último post se presta para hacer balance de un periodo que culmina, entonces un primer post debe centrarse en las metas para el nuevo trayecto. Aunque no cumplí las expectativas con mi último post del 2013; intentaré, en cambio, escribir sintéticamente sobre las cosas que nos proponemos (mi bitácora y yo) para este nuevo año.

Mencionar mi blog como algo diferente de mí no es un mero gancho estilístico. Ciertamente las bitácoras son como los hijos; los traemos a la vida, los ayudamos a dar sus primeros pasos esperando que hagan tributo al destino que hemos imaginado para ellos, pero apenas les soltamos la mano comienzan a tejer su propia ruta. Un blog, como un hijo, interactúa y dialoga con otros blogs, a veces sin que seamos conscientes de la existencia de esas relaciones digitales. Lógicamente, como un hijo, un blog nos cambia la vida, después de tener una bitácora ya no seremos los mismos, nunca más podremos, ni quisiera en mi caso, desprendernos de él (ella).
Para este nuevo año me propongo terminar la maestría en historia que estoy cursando. Pretendo consolidar mis conocimientos y mi participación en los social-medias (concepto más amplio que blogosfera, que redes sociales, que… otros espacios). Me gustaría aumentar la huella en la comunicación universitaria de mi centro, mi área inmediata de actuación profesional. Me encantaría, y no creo que cometa ningún pecado expresándolo, conocer otro pedazo de mundo, como pude conocer Bogotá en octubre del año pasado. Deseo desde lo profundo de mi alma que se cumpla la premonición de mi último post del 2013: que este sea un año decisivo; aunque no tenga una respuesta aun a la pregunta que mi novia me hace sin cesar: ¿Decisivo para qué?
Mi bitácora en cambio tiene aspiraciones más sencillas, aunque más ambiciosas. De-chiripa pretende reinventarse constantemente, romper en cada oportunidad los moldes y las reglas que ella misma se ha impuesto para existir. Le gustaría dejar constancia escrita (y también gráfica) del movimiento que experimenta Cuba; en otras palabras, no quiere ser solo espectador, quiere actuar. Le encantaría, eso sí, hablar menos pero decir más; lo que solo logrará si hace de la síntesis un hábito. Mi blog desea desde lo más profundo de su plataforma que se cumpla la premonición de mi último post del 2013: que este sea un año decisivo; aunque se niegue a darme la respuesta a la pregunta que tanto le hago sin cesar: ¿Decisivo para qué?