jueves, 11 de septiembre de 2014

La intrincada Gaceta Oficial de la República de Cuba

Por: Yisell Rodríguez Milán
Después de la Constitución, el texto más leído de la República de Cuba debería ser la Gaceta Oficial. Existe desde 1790 como herencia de España. Durante la ocupación militar norteamericana, en 1899, se le reconoció como Gaceta Oficial del Gobierno Militar de La Habana y ahora, en pleno siglo XXI, todavía se persigue como pan caliente.
¿Por qué? Porque la Carta Magna de este país dice en el artículo 77, párrafo 2, que las leyes, decretos, resoluciones, reglamentos y demás disposiciones generales de los órganos nacionales del Estado se publican en la Gaceta Oficial de la República y hay que estar informados pues, últimamente, todos los meses algo cambia.

Desde 2011, con el inicio de la actualización económica, uno se despierta con el síndrome del descubridor: hallando novedades. Es posible que descubra, por ejemplo, nuevas resoluciones y reglamentos de interés general que antes pasaban desapercibidos; leyes y decretos que legalizan lo antaño prohibido, proclamas del Consejo de Ministros sobre convenios o convenciones internacionales en las que Cuba tiene parte o interés, leyes de la Asamblea Nacional, notas oficiales del Ministerio de Relaciones Exteriores, resoluciones del Tribunal Supremo Popular, entre otras disposiciones.
Pero no es lo mismo ir directo a la Gaceta que malgastar las horas en los portales digitales de algunos ministerios y empresas donde lo que hay, en vez de datos públicos y publicables sobre lo nuevo que marca la vida nacional, son notas de los medios de prensa. Nada de cifras, nada de notas gestionadas por sus oficinas de comunicación, nada de datos.
El empresariado internacional ya ha comprendido la importancia de la web para el alcance mundial de sus productos y servicios. Se sabe que es un terreno donde la página de una empresa o entidad pequeña puede ser tanto o más atractiva que la de una muy grande y que posibilita una comunicación más directa con sus públicos las 24 horas. Pero aquí, entender eso, nos está costando.
No creo —debo aclarar— que la Gaceta esté entre ese grupo de webs «por gusto» que atiborran la red cubana. Todo lo contrario. Es uno de los pocos buenos ejemplos de publicaciones que sacan a la luz lo que les corresponde aunque a veces demoren, incentivando así el revuelo popular causado por rumores sobre lo que ha sido aprobado pero no publicado como sucedió hace unos meses con las resoluciones aduanales más recientes.
El resto del tiempo, de lo que sale ahí una se entera cuando escribe www.gacetaoficial.cu en el navegador. Y la gente enseguida reacciona y lee, reenvía por correo e imprime, porque a casi todos nos gusta conocer lo nuevo…. desde las fuentes originales.
Con interés vi compartir en redes sociales y blogs, por ejemplo, el Código de Trabajo, la Ley de Inversión Extranjera, lo del acceso a Internet de las cooperativas no agropecuarias y, antes de eso, las resoluciones que autorizaban la compraventa y donación de carros y casas, la ley de inmigración o el listado de oficios autorizados para el trabajo por cuentapropia.
Eso, para quienes consumimos noticias en el ámbito de la virtualidad, es importante por una razón fundamental: la Gaceta tiene dominio .cu, así que es accesible desde la intranet nacional. No solo el privilegiado con acceso a Internet desde la universidad, el trabajo o el telepunto de Etecsa puede leerla. Lo malo del asunto es que navegarla es casi imposible. Una pésima arquitectura de la información y un diseño enemigo de todo usuario que no sea licenciado en Derecho, atentan con la posibilidad de encontrar los documentos en .pdf cuando ya han pasado varios meses si no conoces el carácter (ordinario o extraordinario), la edición o la fecha de la Gaceta.
Yo no compro la Gaceta impresa. Si alguna vez vi un ejemplar fue hace años, cuando mi madre era asesora jurídica de una empresa y tenía montones de en un estante. Ahora la leo en digital, como seguro harán no pocos de los millones de personas que poseen computadoras en sus hogares, escuelas, o centros laborales.
La leo, pese a su limitada usabilidad, porque como diría en una entrevista Israel Rojas, cantante del dúo Buena Fe, «uno corre la suerte de su país» y esa publicación es una vía excelente para conocer, en la fuente original a dónde va a parar lo estipulado por quienes deciden en nombre del pueblo, el camino de la nación.
Tomado de: http://www.soycuba.cu/noticia/gaceta-oficial-de-la-republica-de-cuba-una-web-amiga-del-usuario-0