jueves, 15 de enero de 2015

200, 500 y 1000 motivos para preocuparnos

Desde el 14 de enero nos sorprendió una noticia que bien vale unas cuantas líneas. A partir del próximo febrero se podrán en circulación, de forma paulatina, billetes de 200, 500, y 1000 en pesos cubanos (CUP). Las razones de esta medida han sido explicadas por varios funcionarios del Banco Central de Cuba (BCC) y CIMEX en un interesante entrevista-forodebate en Cubadebate. Sobre este tema, sin que yo sea especialista en el mismo, comparto mis consideraciones.
El mayor problema de los cubanos no es, siempre lo he dicho, la doble moneda; sino el poder adquisitivo del trabajador. Es cierto que en nuestro país contamos con un “salario social”, que se materializa a través de un amplio número de servicios gratuitos o subvencionados. Podemos contar entre los primeros la educación, la salud, la recogida de desechos domésticos, y otros; entre los segundos la electricidad, el agua, los productos de la tarjeta de abastecimiento, etc. Aun así el salario no alcanza.
Alguien me comentó –yo no lo vi- que en un informe a la Asamblea Nacional del Poder Popular se presentó como un gran avance la reciente medida que permite comprar en CUP en las Tiendas de Recaudación de Divisas (TRD). Se eliminó para los clientes un paso, sí, pero esa medida no constituye ningún avance para el bolsillo de los que vivimos de nuestra nómina. Igual que antes, un pantalón de mezclilla tiene un costo mayor que el salario promedio de este país.
Desde que se anunció la reunificación monetaria una de las preguntas más frecuentes en la población es qué moneda quedará, el CUC o el CUP. Para este año se había anunciado un avance en el tema de la reunificación monetaria, y se pronosticó que será el CUP el sobreviviente al proceso. Las recientes medidas adoptadas por el BCC corroboran dicha premonición para el famoso día 0, aunque nadie sabe a ciencia cierta cuándo ocurrirá.
La unificación monetaria solo eliminará el contraste psicológico entre los “bajos” precios en CUC de algunos productos en las TRD, y los “altos” salarios en CUP que perciben muchos de nuestros trabajadores. Mientras exista tanta diferencia entre lo que ganamos y lo que cuestan las cosas que necesitamos, da igual que existan una, dos o las monedas que sean. Por mi parte, con tal que pueda adquirir todos los productos y servicios que necesito para llevar una vida digna, si me pagan en una moneda u otra, carece de significado.
Pero regresemos a los billetes recién emitidos. Nuevos tipos de billetes, de valores superiores a los existentes, se emiten solo porque el grado de inflación existente dificulta las operaciones monetarias. Para los no entendidos, o aun no enterados, se conoce como inflación el incremento generalizado de los precios de bienes y servicios con relación al valor de una moneda determinada. La única conclusión que puedo sacar en claro de todo esto es que en Cuba se están moviendo altas sumas de dinero, las cuales es necesario concentrar en billetes mayores.
Siempre me pregunto de dónde algunas personas sacan tanto dinero para adquirir a precios prohibitivos equipos e insumos en las TRD. Yo me imagino tres posibles vías de acumular dichas sumas: las colaboraciones y misiones internacionalistas, las remesas familiares provenientes del exterior, y el… ustedes deben imaginarse haciendo qué. Lo que sí resulta bastante difícil es que alguien logre reunir tanto dinero dependiendo solo del salario.
Después de escuchar Raúl Castro en la clausura del IV Período Ordinario de Sesiones de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional podemos estar seguros  que los salarios no aumentarán mientras no se produzca la riqueza suficiente para respaldarlos. Por otra parte es evidente que los precios de los productos de las TRD tampoco van a descender, de lo contrario carecería de sentido la actual emisión de billetes de alto calibre. Es decir, el BCC y el Estado cubano se preparan para seguir trabajando con la inflación, y no para reducirla. Por lo que me pregunto: ¿y cómo quedo yo?