martes, 18 de marzo de 2014

Yo y los tira tiros en medio de la balacera



Ante la imposibilidad de publicar este post en su blog Letra Irreverente, mi amigo Mauricio Escuela ha compartido conmigo este texto que considero de altos quilates. Yo sin más, lo pongo a disposición de todos mis (pocos pero queridos) lectores. 

PD: Justo dos minutos después me comenta Maurio que logró publicar su post. No importa, les dejo el texto que tiene sobrados méritos.


Por: Maurio Escuela

Este blog no lo comenta nadie. Seguro es porque no trata sobre temas que generen alta viralidad y si lo hace no manifiesta la intención de parcializarse con unos y atacar a otros. Recuerdo las lecciones de periodismo en la universidad, la manera en que nos imbuían de una teoría bastante simplona sobre el papel de la prensa. “No es el cuarto poder”, decía un profesor. “Es todo el poder”, repetía otra desde su cátedra. Uno de los aspectos que no se clarifican en la enseñanza de la carrera resulta su talante político. “Estoy en contra de la despolitización de los estudios de periodismo”, frase del profe de radio Abel Falcón, quien no comprendía la utilidad de tantas teorías de la comunicación y la carencia de una enseñanza del debate en la universidad.
Ante una realidad polarizada algunos profes de periodismo se esconden tras el mantón del quietismo, y silencian partes trascendentales del programa educativo. Uno pasa el tiempo en la escuela, sin obtener una palabra que motive el pensamiento creativo y cuestionador. El resultado se recoge luego, cuando la gente egresada está lista para un periodismo continuista de la mala práctica, espíritus tímidos que no entran en la liza. Quizás por ello el escenario cubano de los blogs se convierte en una lucha sin final, pues quienes escriben no pautan sus mensajes desde una práctica comunicativa profesional, sino que trasmiten su verdad personal y hasta viciada.
A lo mejor por ello, cuando se comenta en mi blog todo se resume en escuetos mensajes de “de acuerdo”, o elogios. Y esa no es mi intención. Pautar un diálogo no desde la descalificación, sino a través de la calificación, devendrá en el principio elemental de cualquier periodista bloguero. Hasta el momento el periodismo ciudadano consiste en denuncias de uno y otro bando, donde el contacto más allá de las piedras lanzadas se reduce a simples menciones despectivas. Y en mi opinión ya se hace pertinente el traspaso del ciberchancleteo al ciberdebate. Veo cómo en importantes blogs cubanos, como La Joven Cuba, se canibalea el post en pro de discusiones laberínticas donde los francotiradores se hacen blanco sin parar ni fijarse hacia qué meta avanzan. El concepto de guerra nos limita el desarrollo de líneas elementales. Sólo en el caso de bitácoras relacionadas con niveles de especialización, como el de Cine Cubano, La pupila Insomne; veo un necesario debate. Al punto que sus textos saltan al espacio físico en forma de libros. Otros sitios están obligados a un manejo más periodístico, por su cercanía y deuda con grandes medios establecidos; así Cartas desde Cuba de la BBC. El debate más chancletero no se halla en tales blogs, antes bien la voluntad de frenar la marea de locos mensajes infamantes.
A veces, leyendo bitácoras, me divierte darle una ojeada a los comentarios. Pero sólo por entretenimiento, pues el debate deviene en descalificación y la esencia a menudo es la falta de respeto. Común resultan luego los baneos y quejas a la violación del derecho ajeno a la defensa. Por lo general se desvía el tema de la polémica hacia asuntos que nada tienen que ver, y como punto conclusivo sólo queda el revanchismo de vapulear al contrario en la próxima oportunidad.
Muy lejos de esa tipología de blogs chancleteros se hallan serios intentos desde provincia, como Cuba Profunda, Nube de Alivio y el Nictálope, donde prima un interés por la cultura del debate y el aprovechamiento de una conexión mínima. Si sacamos dos variantes: cantidad de bites disponibles contra utilidad de las discusiones; muchas bitácoras de provincia se llevan la delantera. Ello con las dificultades añadidas de la falta de acceso a fuentes capitalinas o a comadreos de Parque Central; aspectos de la búsqueda informativa que son sobrevalorados por blogueros de La Habana, quienes a la vez subutilizan dicho potencial.
Parece que se ha entendido que los mejores blogs generan mayor cantidad de comentarios y visitas. Nada más alejado de la verdad. En un lugar de conexión atípica como el nuestro, un buen blog puede estar olvidado mientras otros de baja catadura reciben el apoyo inmerecido. Práctica que otra vez tiende a beneficiar la idea de “barricada digital”, que sabemos no factura nada bueno al país. Los tiros de bites, a diferencia de los de plomo, no causan bajas físicas, pero sí lastran la llegada al necesario consenso entre las partes honestas de la nacionalidad. En otras palabras, los blogs están malbaratando su potencial como nueva prensa; y al renunciar a dicho papel sólo sirven de reservorios de tipos enconados en sus posiciones de pujanza comunicativa.
Casi siempre cuando se coloca en el tapete un asunto que lleva análisis, cifras y nivel de investigación y donde además el enfoque resulta correcto; los comentaristas tiroteadores se pierden hacia otro blog de tesis más “clara”, sitio que acoja aquellas ideas amoldadas de antaño. Por ejemplo, la bitácora El Nictálope de Maikel González, joven periodista sagüero, aborda temas de alta sensibilidad y profundidad; malabares de la opinión que salda airoso a base de investigar y pensar. Nunca leo en dicha bitácora al ejército de facinerosos que perpetúan el falso debate de otras páginas, los comentaristas en tal caso son pocos y buenos.
Y es que cuando se habla del tema de la blogosfera en Cuba se buscan posiciones no sólo “definidas” sino rígidas, apertrechadas. Ambos bandos deben vestir de rojo y azul, y estar dispuestos a no mezclarse, ni tener puntos de contacto en sus discursos. Todo lo que quede en el centro se denigra bajo el manto quietista, simplemente no se lee. La prensa de nuevo tipo no cumple su cometido de poder; se renuncia a su capacidad de cambiar cosas y nos quedan sólo la trinchera y el viejo fusil. ¿Adónde fue la tradición polemista del periodismo cubano? No se enseña, no está presente en las redes. Se llama a combatir, no a debatir, ni siquiera a hablar. He ahí el error, Sócrates estaría patitieso ante esa forma de dialéctica que sólo monologa.
No debemos perpetuar una carrera profesional que se enseñe a medias y luego se ejerza a un cinco por ciento de sus funciones. El periodismo no consiste nada más en la descripción de la vida y la toma de partido; sino que como instrumento vertebra la información y guía a los hombres hacia un diálogo constructivo. La verdad nunca es una, ni permanece intacta todo el tiempo. Me gusta recordar a Heráclito y su metáfora sobre el río que corre. Detener ese debate, o desviarlo por causes trillados, demora que las aguas bañen a todos. El efecto de vida debe sentirse a nivel social, y las redes tienen que saltar a la realidad cotidiana. Haríamos bien en revisar los objetivos con que formamos a nuestros periodistas; ello privilegiaría lo ciudadano, la llegada al entendimiento. Una comunicación eficiente, tan necesaria como una zafra eficiente. El vuelco en la blogosfera sería total, y siempre en beneficio de metas claras.
Este blog no lo comenta nadie, pues para que así fuese yo tendría que lanzar la pluma (¡qué digo pluma: el teclado!) y tirarme de cuclillas en la trinchera. Mas comunico, y por ende me incomunican ellos, quienes sólo se oyen entre sí y prefieren en el entreacto el telón de fondo que brinda la balacera.