martes, 24 de junio de 2014

Tras la huella… de los informáticos

El domingo 22 de junio, en el gustado espacio Tras la Huella, se transmitió un capítulo en el que un grupo de jóvenes informáticos era contratado para trabajar ilegalmente para un contratista extranjero. Este no era el único delito que cometían los personajes de la serie, también “ponían” llamadas al exterior a precios competitivos en relación a las tarifas de ETECSA. Al final del capítulo la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) lograba desmontar con éxito, como siempre ocurre en la Televisión Cubana, la ilegal empresa. Más que analizar qué nos cuenta el policiaco, me gustaría detenerme en las cosas que no cuenta, acompáñame.
En una de las reuniones de trabajo del grupo de agentes de la PNR uno de los oficiales comenta que en la casa donde se están cometiendo los delitos poseen acceso a internet, y que la factura telefónica está excedida. La dueña de la casa está casada con un extranjero que supongo sea el titular del contrato de acceso a internet, pues nunca se comenta que la conexión sea ilegal y los cubanos no podemos acceder aun a este servicio en los hogares. Tampoco se dice que acceso al servicio telefónico sea ilegal, solo que es excedido. ¿Entonces, si ellos tenían los contratos en regla y pagaban sus servicios, dónde radicaban las ilegalidades?
El 7 de diciembre del 2012 en Cubadete se publicó una nota sobre determinados negocios ilícitos,  utilizando las plataformas de telecomunicaciones del país, que afectaban millonariamente la economía nacional. En dicho texto se explica que las pérdidas, ocasionadas por el montaje de un centro de llamadas ilegal, eran <<por concepto de ingresos dejados de percibir>>, o sea, es delito ganarse lo que le “toca” a ETECSA. Pero seamos realistas, usar lucrativamente un servicio contratado para uso personal, sí es un delito en tanto se alteran los propósitos declarados en el contrato. ¿Pero si se realizaran esas mismas llamadas sin fines de lucro, usando los mismos servicios contratados legalmente, también estaríamos en presencia de un delito? Tras la Huella no lo dice.
Otras de las cuestiones que impidieron nuestros oficiales de la PNR fue que el contratista extranjero se aprovechara de la necesidad de los informáticos cubanos pagándoles una suma muy inferior a lo que él cobraba por ese trabajo fuera del país. Cada joven obtenía 300 CUC mensuales por la actividad ilegal que estaba desempeñando, mientras el extranjero obtenía… no se sabe bien, pero podrían ser, en boca de los oficiales, <<cientos o miles de dólares por ese trabajo>>. Sin dudas esto clasifica como explotación del hombre por el hombre, pero los mismos informáticos trabajando para la empresa social socialista: ¿ganarían lo mismo? Tras la Huella no lo dice.
El mayor delito que veo en esta situación es que el extranjero, saltándose todas regulaciones existentes, pagaba a informáticos cubanos sin un contrato legal de por medio. Por supuesto, los informáticos eran cómplices en esa situación, pues nadie se traga el cuento del muchacho preocupado por la legalidad de lo que estaba haciendo, pero no me detendré a analizar la construcción de los personajes pues esta no es una crítica estética del audiovisual. Ahora, Tras la Huella no dice cuáles son, si es que existen, las formas legales para contratarse directamente con una empresa extranjera para realizar la actividad informática. La verdad es que solo se puede realizar este tipo de trabajo siendo miembro de una empresa cubana, lo que nos remite al “qué no dice” anterior.
Es cierto que el país no puede permitir que las ilegalidades continúen lacerando los ingresos que el estado necesita mantener a flote el país. Sin embargo mi opinión es que algunas medidas están demorando demasiado o simplemente el gobierno no quiere tomarlas, lo que también afecta esos ingresos que necesitamos. No puede taparse el sol con ETECSA. Cuando los jóvenes informáticos formados en nuestras universidades optan por migrar del país en busca de opciones económicas jugosas, o prefieren emplearse en empresas ilegales que pagan 10 veces más que cualquier empresa nacional, quien más pierde es Cuba.
Es necesario aprobar o agilizar la legalización (ya muchas funcionan en la ilegalidad) de cooperativas no agropecuarias en el sector de la informática. Me comentaron que en muchas las cooperativas aprobadas, gastronómicas fundamentalmente, no acaban de arrancar pues a los futuros integrantes de estas nadie les pregunto si deseaban esa opción; mientras los expedientes de las que sí pretenden constituirse espontáneamente están engavetados, y esperando. Es imprescindible reducir los incontables, e ineficientes, intermediarios que existen entre las empresas extranjeras y las diferentes actores de la producción de bienes y servicios. La legalización de iniciativas como la vista en el serial televisivo, con los correspondientes impuestos y gravámenes, también puede aportar al desarrollo económico del archipiélago. El objetivo que debemos perseguir todos es atraer divisas al país, no debería importar si entran por la gran empresa socialista o una cooperativa (forma socialista por antonomasia, según algunos funcionarios).