jueves, 26 de junio de 2014

Yo sí firmé la petición, punto y seguido

La pasada semana firmé, junto a otros colegas blogueros, una petición al Ministerio de Comunicaciones de Cuba para facilitar el acceso a Internet en nuestro país. En este minuto la solitud realizada en la plataforma gratuita Change.org cuenta con 250 firmas, lo que seguramente se debe a que muchos de los firmantes compartimos el enlace a la petición en nuestros perfiles en las redes sociales. La petición llamó la atención de Fernando Ravsberg, quien también se hizo eco de la misma en Cartas desde Cuba.
Supongo que solo una parte de los que vieron la petición compartida en las redes sociales hayan accedido a la plataforma para firmarla. Me imagino que de todos los que leyeron la información en el blog de Ravsberg solo unos cuantos se hayan tomado el trabajo firmar la solicitud. Todos aquellos que no firmaron la petición deben tener sus motivos, como también los tenemos los que sí lo hicimos. De todos los que no firmaron solo el bloguero Luis Ernesto Ruiz Martínez ha escrito, hasta ahora, sobre las razones por las que no le gustó la petición. Para dialogar con el holguinero es que escribí este post.
Comienza Luis Ernesto su texto diciendo que le importa poco si lo llaman paranoico, anticuado o conservador, quiero dejar claro que ninguna de estas “acusaciones” las encontrará en mis post. Opino que no firmar la petición es una decisión tan legítima como sí haberlo hecho, y nada tiene que ver con el miedo o las resistencias al cambio. El holguinero incluso expresa: “pudiera sumarme porque soy de los que también cree imprescindible que todos (resalto todos en Cuba) tengamos acceso a internet”, sin embargo no la firma porque la petición no lo “convence”, me imagino que haga alusión a la forma de la misma.
Refiriéndose a la solitud expresa: “Es como desconocer, de golpe y porrazo, los esfuerzos que hasta ahora hemos hecho en Cuba para que cada día más personas puedan acceder”. Yo busco y rebusco en qué parte del texto se desconoce esos esfuerzos y les juro que no lo encuentro. En ningún lugar de la petición se acusa de indolente o despreocupado al Ministerio de Comunicaciones de Cuba; solo se pide aquello que, razones mediante, seguramente también desea promover en un futuro (esperemos no muy lejano) el propio Ministerio. Con esa oración Luis Ernesto atribuye a la petición, y por transitividad a sus firmantes, una actitud que no es tal.
Continúa: “Es cierto que todavía no salimos del indeseado “destino social”, pero gracias a esa “medida impopular” tomada por el gobierno cubano son muchos los que se han abierto blogs, descargan de todo de internet, comentan en las redes sociales y hasta “reciben algo de plata” por publicar en sitios internacionales.” La petición no cuestiona esa medida del Gobierno, que particularmente me parece la más acertada, sino que se limita a solicitar la ampliación del acceso a Internet para los todos cubanos. Con este comentario nuevamente se le atribuyen, espero sin maldad de ningún tipo, una intención que no es la perseguida por los firmantes. 
Ahora bien, me gustaría dejar claras algunas cosas. Lo que sí no debe olvidarse es que la Resolución 127/2007 ilegaliza la actividad de todos los blogueros que postean en plataformas extranjeras, incluyéndonos a Luis Ernesto y a mí, aun cuando ambos lo hacemos para defender, con nuestros criterios, la construcción del socialismo en Cuba. El internet al que accedemos, al menos yo, no permite descargar “de todo”, pues aunque ya poseemos un cable de fibra óptica este no se está explotando a su máxima capacidad (así se dijo en la Mesa Redonda) simplemente porque no se contrata el ancho de banda necesario.
En el post Luis Ernesto comenta que conversó con algunos colegas blogueros sobre “los peligros que le veo a esta petición”. Tengo que confesarlo, al leer el texto me quedé con ganas de saber cuáles son eso peligros. Espero sinceramente que no sean que el enemigo puede aprovecharse de la petición para hacer propaganda; que ya se está trabajando en eso y por lo tanto es imprudente pedir lo que algún día alguien se decidirá darnos; que esa no es la forma, el espacio, ni este el momento adecuados, etc. Razones como estas han sumergido al país en ese estado de inmovilidad social que tanto trabajo nos está costando romper; e incluso ahora mismo, retrasan medidas que no pueden seguir esperando. Por ejemplo, acceso a Internet a precios asequibles para todos los cubanos.
En respuesta a un deseo expresado por el bloguero yo comento: En Cuba sí tienen acceso a Internet el músico, el cuentapropista, el médico, el maestro, el estudiante; también la auxiliar de limpieza, el que barre las calles del barrio, el panadero que hace el pan agrio que todos nos comemos a veces, el que limpia los zapatos en la esquina y hasta los que viven en los barrios marginales a los que el gran Silvio ha decidido cantarles. En cualquiera de los Telepunto de la monopólica ETECSA todos ellos pueden acceder a Internet gastando en solo una hora de navegación el 25% del salario medio mensual, según datos de la ONEI.
Luis Ernesto se niega a “aceptar al gobierno cubano como responsable de que este no sea uno de los servicios (accesibles), entre muchos otros, que necesitamos todos los cubanos.” Es cierto que por mucho tiempo no logramos “engancharnos” a la red mundial de cables de fibra óptica, pero hoy estamos enlazados con Venezuela. Es cierto que el país destina cuantiosos recursos para una mantener la Educación y la Salud gratuitas, pero la conectividad hoy es también una prioridad a nivel mundial, y nadie la está pidiendo gratis, sino a precios módicos. Es cierto el servicio de acceso a internet es costoso, pero también es verdad que muchos aun le tienen miedo y retrasan las masificación del mismo. Además, si no se la pido a mi gobierno ¿a quién se la pido?
Para terminar, en la misma medida que firmé la petición en Change.org me solidarizo con la solicitud realizada por Luis Ernesto en su blog: “Para todos pido internet sin necesidad de dejar plasmada mi firma en una plataforma extranjera que mis compatriotas no podrán ver”. Pido, además, a todos los que hayan leído este post que me avisen el día que en el Ministerio de Comunicaciones de Cuba coloquen un libro para recoger las firmas de aquellos que deseamos “acceso a internet con mejores tarifas en Cuba”. Yo seré uno de los primeros en firmarlo, para que todos mis compatriotas lo puedan ver.